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Al compás del reloj

2011 / 09 / 17 - El Comercio

Al compás del reloj

Hace apenas unos meses echaba mano a su imaginación un grupo de programadores culturales con motivo de planificar un ciclo de cine dedicado a los orígenes del rock and roll y, de manera especial, con vistas a las celebraciones del sesenta aniversario de la creación oficial de este tipo de música.En la cabeza de todos la película Blackboard Jungle, que en España se tituló Semilla de maldad, dirigida por Richard Ford en 1955, y protagonizada por Glenn Ford, Anne Francis y Sidney Poitier. La película abordaba el alarmante tema de la delincuencia juvenil en la época y se convirtió en histórica por la aparición en la primera escena del film de Bil Halley & His Comets interpretando “Rock around the clock” y llevando una canción de este nuevo género por primera vez a ser número 1 de la listas de éxitos del país.

Los directivos de la Metro Goldwyn Mayer comenzaron a buscar un tema musical que sirviera para poner el fondo adecuado a los títulos de crédito del film y se decidieron por comprar a Decca los derechos de la citada “Rock around the clock”. Los obtuvieron a cambio de cinco mil dólares, pero el acierto de esta elección se pudo comprobar de manera inmediata por todas las salas de exhibición del país. En el momento que con los créditos sonaban los primeros acordes una audiencia formada principalmente por adolescentes se lanzaba a bailar el nuevo ritmo en los pasillos del cine. Algunos propietarios llegaron a suprimir el sonido durante los créditos, a la vista del escándalo que se originaba, lo que no hizo más que acrecentar la fama del film y de su música.

El fenómeno se trasladó de inmediato a otros países, entre ellos España. Un año después la película había recaudado cerca de diez millones de dólares, cuando había costado menos de cuatrocientos mil.

El libro Ni rebelde ni sin cauda. El rock and roll en el cine (1956-1959), de Carlos A. del Bosque, recientemente publicado, apenas habla de Blackboard Jungle y se centra fundamentalmente en la filmografía del cine musical rock. Por ello, tras el éxito para una película de la inclusión en su banda sonora de una tema como “Rock around the clock” en el año 1955, al año siguiente vez la luz un film que lleva exactamente ese título y que está protagonizado por Bill Halley & His Planets.

En la película Rock around the clock, de Fred F. Sears, titulada en español Al compás del reloj, se habla del mánager de una orquesta de baile que pierde su trabajo cuando el director de la banda decide prescindir de sus servicios acusándole de ser el responsable de que el público que acude a verlos sea cada vez más escaso. El mánager coge las maletas y se dirige a Nueva York y en el camino descubren a un grupo que consigue llenar las pistas de baile con un nuevo sonido llamado rock and roll. El grupo es el formado por Bill Halley & His Planets.

De los restantes artistas que participaron en esta película sólo los citados y Freddie Bell & His Bellboys pueden relacionarse directamente con el nuevo ritmo. Pero la aparición de otros artistas se explica por un acuerdo de producción por el que, para poder contar con Bill Halley, era imprescindible el lote completo en el que se encontraban grupos como el citado de Freddie Bell o The Platters.

En apenas cuatro años la filmografía musical del nuevo sonido no dejó de crecer. De finales de aquel año 1956 es Shake Rattle & Rock, dirigida por Edward L. Cahn, que cuenta como estrella principal con Fast Domino. Como también Love me tender, de Robert D. Webb, la primera incursión en el cine de Elvis Presley, aunque se trataba de una película ambientada en la guerra de secesión de los Estados Unidos en la que el cantante interpreta piezas como la que da título al film.

Otra pieza impagable del mismo año es The girl can’t help it, de Frank Tashlin, que recibió el título en castellano de Tu sabes lo que quiero. En ella, mientras un productor se entretiene queriendo convertir en cantante a una impresionante Jayne Mansfield, novia de un mafioso, no paran de sucederse números musicales de Eddie Cochran, Gene Vincent o Little Richard, entre otros.

El libro Ni rebelde ni sin causa cuenta con un buen apartado de imágenes y cartelería de las películas y más o menos todas ellas se pueden adquirir en las modernas versiones digitalizadas de cualquier tienda de internet, con lo que es posible ponerse al día rápidamente en los orígenes del rock and roll a través de la memoria de sus imágenes.




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