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Ven a veme

2012 / 08 / 25 - El Comercio

Ven a veme

En una historia del mundo contada desde Asturies no podría faltar una alusión a nuestro ilustre Jovellanos, aunque nosotros sepamos que se trata de un absoluto desconocido para el resto del mundo. Por idéntica razón, en una historia del género musical contada desde Asturies no podría faltar una de las piezas de los grandes musicales de tonada de mediados de siglo XX, “Ven a veme”.

Pequeñas historias como ésta son las que al final hablan de la grandeza de un espectáculo. En un lugar donde no proliferan espectáculos de este tipo, una producción enteramente asturiana, desde sus productores a sus técnicos de luces y sonido, pasando por sus directores, intérpretes y músicos, es obligado aplaudir el esfuerzo que se advierte detrás. Ahora sólo resta esperar la respuesta del público. De ahí la importancia de ese grito ancestral tan nuestro como “Ven a veme”. El periodista Tete Bonilla me lo comentaba a la entrada: “Esto funciona si responde el público”. Ya ha pasado el tiempo de los espectáculos subvencionados. Ahora no te enfrentas a espectadores del todo gratis sino a clientes que van a ser tu mejor opción de marketing directo. El día del estreno estuvo hasta la bandera. Es día de invitaciones –que siempre sobran-, pero es día también de nervios y se necesita sentirse arropado.

Un pupurri de grandes musicales tiene muchas cartas para ser un gran éxito. Todos echaremos de menos algún número, pero seguramente no sobra ninguno de los presentes. Las voces, magníficas. Los músicos, buenos. El sonido, perfecto. Esa es la esencia. En la balanza podría sopesarse la necesidad de un guión más ágil y dramático y algunas interpretaciones menos sobreactuadas, pero la esencia del musical puede con todo. La magia del directo. Nos reímos con el cabrero de Sonrisas y lágrimas, disfrutamos de “Mackie el Navaja” de la Ópera de Tres Peniques de Kurt Weill y aplaudimos como posesos piezas como “Memory” de Cats. Me deja sorprendido el curro que advierto tras el trabajo de Jesús Arévalo, a cargo de la dirección musical. El casting ha sido un acierto y las direcciones correspondientes de Estrella García y de Etelvino Vázquez. Y me rindo a la profesionalidad de Rafa Mojas, detrás de la luz y el sonido.

Made in Asturies, para vender fuera. Sin complejos. Toca competir en el mercado: bendito sea este tiempo que hace que la imaginación florezca.




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