Blo

< P'atrás  |   P'alantre >


Judíos y asturianos

2009 / 08 / 08 - El Comercio

Judíos y asturianos

Paco Díez es uno de los máximos expertos que tenemos en España en tradición musical sefardita. Y, siempre que le encuentro, le hago y nos hacemos la misma pregunta: ¿qué pudo hacer posible que la mayor parte del romancero español se haya conservado en dos tradiciones tan aparentemente diferentes y apartadas, como la asturiana y la judía?

Ramón Menéndez Pidal escribió de “Ai un galán d’esta villa”, en su libro Flor nueva de romances viejos, que el “romance es un verdadero canto nacional para los asturianos; es el más sabido por ellos; el más generalmente usado en esa danza prima, famosa desde que la describieron Jovellanos y Durán. (…) Es una reliquia, aunque muy destrozada, de los antiguos cantos que en versos paralelísticos componían los juglares galaicoportugueses del siglo XIII y propagaban en sus viajes, no sólo por León y Castilla, sino hasta Navarra y Valencia”.

Ramón había heredado su afición al romancero de su hermano mayor, Juan Menéndez Pidal. Cuando aquel cumplía 16 años, Juan acababa de publicar su preciosa colección de romances recopilados por los pueblos de Asturies entre 1881 y 1884, bajo el título Poesía popular. Colección de los viejos romances que se cantan por los asturianos en la danza prima, esfoyazas y filandones. Una publicación que contenía más de un centenar de versiones de setenta temas romancísticos.

Unos treinta romances los había recogido personalmente Juan Menéndez Pidal y el resto habían sido aportados por otros intelectuales asturianos de la época, como Acevedo y Huelves, que había trabajado concejos del occidente, José Amador de los Ríos, Eladio García Jove, Luisa Menéndez Valdés, Fermín Canella, María Ciaño, Silvestre Frade y Braulio Vigón. Muchos de estos colaboradores continuaron su trabajo de campo y acabaron entregando sus hallazgos a Ramón Menéndez Pidal y en el presente forman parte del Archivo Menéndez Pidal / Goyri.

Al año 1896 se remontan los primeros romances de origen sefardí incluidos en este Archivo: tres versiones de Orán recogidas por Salomón Levy. Aunque el historiador Diego Catalán comenta que a través de copias manuscritas se conocen versiones de tradición oral judeo-española de Sarajevo del siglo XVIII.

En 1900 Marcelino Menéndez Pelayo había escrito sobre el romancero, en su trabajo sobre los poetas líricos castellanos, que “este caudal poético, al parecer, ha desparecido casi completamente en las regiones centrales de la península, en las provincias que por antonomasia llamamos castellanas”. Ramón Menéndez Pidal y su esposa María Goyri empezaron a demostrar que aquello no era en absoluto cierto.

Muchos de aquellos romances se conservaron cantados. Una tradición que llegó en Asturies hasta nuestros días, como demuestran los trabajos de campo de folkloristas como el citado Paco Díez, que viene recorriendo comarcas asturianas desde los años setenta. Un trabajo que le llevó también a conocer los destinos del exilio forzado sefardita y a contrastar la vitalidad de esa tradición en lugares tan apartados como Tesalónika o Teberga, como Tánger o Mieres del Camín.

Desde hace apenas un par de años, en el pueblo de Mucientes, a las afueras de Valladolid, viene funcionando el Aula Museo Paco Díez. En un pequeño pueblo castellano con iglesia románica y prados sembrados de chimeneas de ventilación de antiguas bodegas aun en funcionamiento. Un edificio moderno que conversa bien con su entorno. En su interior, dos grandes salas dedicadas a exponer instrumentos tradicionales de la península ibérica y otra más para los instrumentos europeos, con especial dedicación al mundo de las cornamusas (gaitas). Además, dos espacios de actuación, uno interior y otro exterior: lugares en los que se suceden a lo largo del año actuaciones de música tradicional, con especial dedicación al romancero de tradición judeo-española.

Paco Díez editaba hace dos navidades un disco dedicado a la tradición de villancicos por España y Portugal. Incluía dos de Asturies, un aguilandu recogido en Teberga (“Denos l’aguilandu / señora, por Dios / por el nacimientu / del fíu de Dios / denos l’aguilandu / señora, por Dios”) y un villancico de tradición moderna, que habla de la huida a Egipto, y que tuvo tal difusión entre finales del XIX y primeros del XX que existen versiones de él en todas las lenguas latinas peninsulares. En castellano tiene grabada una excelente versión Juanito Valderrama. En asturiano es magnífica la versión de Paco Díez.

Mucientes acaba siendo un lugar que llama a la reflexión. Guarda la esencia del pueblo castellano en el que los asturianos nos sentimos aplastados, bajo la inmensidad de un cielo al que no estamos acostumbrados. Pero es un buen cruce de caminos para hablar de las tradiciones musicales que escapan de las fronteras que nunca tuvieron y que siempre les quisieron poner. El paralelismo entre el romancero de tradición oral asturiana y el romancero sefardita, es una de ellas. Pero también nos unen muchas más cosas: el gusto festivo por los ritmos ternarios (del tipo de la jota), la común afición por la gaita de fuelle, la tonada que tiene muchas otras variantes… Aparte del vino, el queso y tantas otras cosas.




<< Volver al llistáu